Cruzando la Noticia

BLOG de Eugenia López Muñoz

‘Podemos’ ya existe, ¿para qué reinventarlo con las siglas PSOE?

Eugenia LM

El PSOE que ahora se disputan Sánchez y Madina pretende recuperar a sus votantes exiliados en Podemos sin echarle mucho más cambio al asunto que el de sus caretos por el de Rubalcaba. El PSOE institucional intenta a la desesperada no desaparecer como partido mayoritario que ha sido hasta la última legislatura con Rodríguez Zapatero, el hombre que soñaba con ser secretario general para convertirse luego en presidente del gobierno de España. Por suerte, ya pasó, pero en el PSOE siguen soñando. Lástima que no dispongan de príncipe o princesa más ad hoc para sacarlos de su profundo letargo. Blancanieves tuvo más suerte.

Lo que está claro es lo que se oye por la calle y por las redes: si se juega a Podemos, Podemos ganará. El PSOE tiene que ir por otro camino, si es que quiere recuperar al electorado perdido y encontrado por Pablo Iglesias. Y eso necesariamente pasa por la claridad en las propuestas de cambio y no en una exposición genérica sin aterrizaje en el día a día de los españoles. Pero ni Sánchez ni Madina son claros en sus programas ni en sus explicaciones de por qué fallaron los socialistas para que los ciudadanos les hayan dado la espalada electoral. ¿Falta de análisis o el maquillaje que viene siendo habitual? Con esa ausencia de clarificación más les valdría a ambos lo de “apaga y vámonos”.

La idea, largo tiempo instalada en el imaginario político, de que mientras haya una gran clase media más o menos cómoda no hay peligro de revolución  ya es obsoleta en España. Y si bien es cierto que no se divisa un escenario de confrontación armada como salida a esta dura crisis de la economía real, también lo es que el vacío de respuesta creíble por parte del PSOE lo ha llenado Podemos. El partido de Pablo Iglesias es el presente y el horizonte electoral de muchos españoles constituidos en grupo de presión. Podemos es un lobby ciudadano contra los políticos que van a la suya y no tienen problemas para llegar a fin de mes ni a la jubilación con pensión garantizada. Si eso no es ser una casta, que el CIS haga una encuesta en la India.

Hace años que el partido socialista estuvo a punto de quitarle la ‘O’ de Obrero a sus siglas. Eso fue en tiempos de Felipe Gonzáles, aunque no se llevó a cabo porque la sola idea escandalizaba a sus militantes de base. La vía de escape que la dirección del partido encontró entonces fue la de mantener la ‘O’ y en la práctica librarse de ella. Felipe González se instaló en el centro político sin permiso de su militancia pero con el beneplácito de la banca que era entonces quien movía el cotarro financiero, ahora son los ‘mercados’. Así es el paso del tiempo, nada permanece inmóvil sobre el planeta salvo Rajoy. Y a lo que antes se denominaba ‘poderes fácticos’, ahora se les llama ‘lobbies’. Lo cierto es que su manera de ejercer presión sobre los gobiernos no ha cambiado apenas: les dan muchos consejos de administración y a cambio obtienen más crecimiento propio. Lo que sí ha variado es que hoy en la calle a eso se le llama connivencia entre gobiernos de cualquier signo ideológico y los poderes económicos. Por mucho que intenten acallarlo los políticos, lo gritan ya hasta las piedras, como en el evangelio de Lucas.

La revolución de Podemos es que la sociedad civil también puede convertirse en lobby frente al bipartidismo PP-PSOE, las empresas del Ibex y el resto de variables económicas que operan y controlan la democracia.

Volviendo al PSOE de los noventa, Felipe González optó por mantener la ‘O’ de Obrero y dar el giro al centro. Pero el centro político es un vacío ideológico donde caben tanto las políticas neoliberales como la social democracia actual que, para el caso, es más de lo mismo. Ahí es donde ambas se juntan y conviven tan solo diferenciadas por los cambios de cara y siglas de sus dirigentes tras los comicios electorales. A ojo de buen cubero, PP y PSOE son iguales, si se pasa por alto, claro está, las diferencias fisonómicas entre Rubalcaba y Rajoy. ¡Pocas, por cierto! Y ya se sabe, dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición, o parecida, ya que Rubalcaba hizo mejor defensa de la monarquía que Rajoy al aprobar la ley de la segunda restauración borbónica la semana pasada. ¡Lástima que haya tanto republicano dentro y fuera del PSOE!

Al final, lo que cuentan son los hechos y la respuesta de los ciudadanos en las urnas ha sido clara: un buen número de votantes socialistas ha dado el giro a la izquierda con Podemos. Había que salir del bucle neoliberal encubierto donde el PSOE nada y guarda bien la ropa, mientras muchos se ahogan en España.

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